REGULACIÓN DE UBER EN FOJA CERO: «LOS REQUISITOS ESTABAN DIRIGIDOS A LOS TRABAJADORES, NO A LAS EMPRESAS»
Lucila Masin, concejala de Resistencia, explicó en Radio Libertad por qué el proyecto para regular las aplicaciones de transporte volvió a foja cero y respondió a las acusaciones del oficialismo.
El intento de regular las aplicaciones de transporte como Uber y Didi en la ciudad de Resistencia no prosperó y el debate volvió a foja cero. La iniciativa no alcanzó los ocho votos necesarios en segunda lectura y quedó sin efecto, pese a haber atravesado las instancias administrativas previas.
Tras las críticas del oficialismo, la concejala Lucila Masin cuestionó duramente la lectura política que se hizo del resultado y aseguró que no hubo una «marcha atrás» de la oposición, sino falta de consensos reales. «Lamento profundamente que el argumento del oficialismo sea responsabilizar a la oposición de la incapacidad política para generar acuerdos», sostuvo.
«No se puede derogar 77 artículos en menos de un mes»
Uno de los principales cuestionamientos al proyecto fue el apuro con el que se intentó modificar el Código Único de Tránsito y Transporte, una normativa que llevó casi dos años de debate. «Se pretendía derogar alrededor de 77 artículos en menos de un mes. Eso amerita otro nivel de análisis y de discusión que claramente no se dio», afirmó Masin.
La concejala remarcó que, si bien existen antecedentes en otras ciudades del país que avanzaron en la regulación de plataformas digitales, cada proceso tuvo tiempos, consensos y características propias.
Vacíos legales y definiciones poco claras
Masin señaló que el texto del proyecto presentaba ambigüedades importantes, especialmente en lo referido a los llamados «servicios especiales de transporte». «Se cambiaba categóricamente la definición y se dejaba muy abierto quién podía prestar el servicio, con qué condiciones y con qué habilitaciones», explicó.
Según advirtió, esa falta de precisión podía generar conflictos con los servicios ya existentes, como taxis y remises, y abrir la puerta a un esquema desordenado más que a una regulación efectiva.
Desde la oposición aclararon que no rechazan la regulación de las aplicaciones, sino la forma en la que se intentó avanzar. «Entendemos que es necesario regular este tipo de aplicaciones que vinieron para quedarse, pero no de manera apresurada y sin los consensos necesarios», sostuvo la edil.
Además, cuestionó que el peso de las exigencias estuviera puesto casi exclusivamente sobre los trabajadores y no sobre las empresas internacionales. «Los requisitos estaban dirigidos al trabajador, no a las plataformas, que son grandes empresas que no tributan en el país y se llevan la mayor parte del rédito», señaló.
Masin también hizo referencia a la situación de taxis y remises, que consideró afectados por una competencia desigual. «Hoy existe una competencia desleal y no tenemos una regulación que permita equiparar esa situación», afirmó. Como ejemplo, mencionó que el proyecto eliminaba herramientas clave como el uso del reloj tarifario, sin ofrecer una alternativa clara, lo que generó preocupación en los sectores tradicionales.
Propuestas alternativas y trabajo local
La concejala recordó que la oposición presentó en 2024 una iniciativa propia que proponía regular las plataformas, pero con un enfoque de desarrollo local. «Planteábamos la posibilidad de una plataforma digital de mano de obra chaqueña, incluso a través de convenios con el municipio», explicó.
El objetivo, según detalló, era generar trabajo local y digno, y no limitarse a adaptar el marco normativo a empresas internacionales.
Con el proyecto caído, Masin confirmó que el debate deberá reiniciarse desde cero, retomando los aportes de todos los sectores involucrados. «El debate no se acaba acá. Hay que volver a discutir con tiempo, con madurez política y escuchando todas las voces», concluyó.

