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PARITARIA CON CEPO: EL GOBIERNO FIJÓ UN TOPE DEL 2 % MENSUAL DE AUMENTO SALARIAL

Las negociaciones de 2026 comenzaron con una pauta implícita: no se homologarán acuerdos que superen el aumento establecido por el Gobierno.

   La directiva, transmitida de manera reservada por la Secretaría de Trabajo a gremios y cámaras empresarias, actúa como un fuerte condicionante, ya que en muchos sectores los incrementos solo se pagan si cuentan con homologación oficial.

El primer caso testigo fue el sindicato de Camioneros, liderado por Hugo Moyano, que acordó subas alineadas con ese límite: 2% en marzo, 1,8% en abril, 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% en julio y agosto. El convenio, además, tiene una duración de seis meses, algo que también responde al esquema promovido por el Gobierno, que busca evitar revisiones frecuentes.

 La decisión de Camioneros impactó en el resto de las negociaciones. «Si un gremio fuerte firmó a la baja, ¿qué queda para los demás?», admiten en otros sindicatos que aún discuten salarios. El acuerdo también incluyó un aporte extraordinario de $25.000 por trabajador para la obra social del gremio, que atraviesa una situación financiera delicada. Sin embargo, ese refuerzo resulta insuficiente frente a deudas acumuladas mucho mayores.

En paralelo, el sindicato estatal UPCN cerró su paritaria con aumentos de 2,5% en enero y 2,2% en febrero —meses que habían quedado pendientes— y luego se alineó con la pauta oficial: 2% en marzo, 1,7% en abril y 1,5% en mayo, más un bono de $40.000.

  No todos los acuerdos corren la misma suerte. El gremio de Gastronómicos no logró la homologación de un convenio para trabajadores de comedores, que incluía una suma fija mensual de $78.000. Desde Trabajo objetaron que ese esquema implicaba una mejora equivalente a cerca del 8%, muy por encima del límite permitido. Sin homologación, empresas como automotrices u hospitales no aplican los aumentos, por lo que la negociación quedó trabada.

En las próximas semanas continuarán las discusiones en sectores clave. Comercio, la actividad con mayor cantidad de trabajadores, aún no inició formalmente su paritaria, aunque anticipa que buscará ajustes en línea con la inflación. En la construcción, la UOCRA apuesta a acuerdos mensuales, mientras que los metalúrgicos, con paritaria vigente hasta fin de marzo, todavía no comenzaron a negociar, aunque las empresas ya advierten que cualquier mejora deberá contar con aval oficial.

  Un caso particular es el del gremio de la Alimentación, que acordó un incremento de 9,67% para el período abril-julio, equivalente a un promedio mensual de 2,4%, por encima del tope. La incógnita es si será homologado: en 2025 ya hubo acuerdos del sector que no recibieron aval oficial pero que, en su mayoría, igualmente se pagaron.

  Detrás de esta política está el Ministerio de Economía, que busca alinear los salarios con una estrategia de desaceleración inflacionaria. Aunque formalmente la Secretaría de Trabajo conduce las homologaciones, desde gremios y empresas coinciden en que la pauta del 2% se transmite de manera informal como un «techo» ineludible para las paritarias