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Vacas con el agua al cuello: la crisis hídrica se agrava antes del pico de El Niño

El desborde del arroyo Golondrina, que recibe agua desde el Chaco, dejó a productores trasladando hacienda a caballo y en lancha hacia sectores más altos, mientras la comuna de La Gallareta pidió la emergencia para el distrito.

El norte de la provincia de Santa Fe atraviesa una crisis hídrica que ya golpea de lleno a la producción ganadera. En distintas localidades del departamento Vera, productores rurales trasladan a caballo y en lancha a sus animales hacia zonas más altas y secas, mientras crece la preocupación por la llegada de las lluvias más intensas del año, asociadas al fenómeno de El Niño.

El desborde del arroyo Golondrina —que recibe tanto el escurrimiento proveniente del norte, desde el Chaco, como el aporte de las lluvias registradas en los últimos meses— fue uno de los factores que desencadenó los movimientos de urgencia de hacienda en la zona. El presidente comunal de La Gallareta, Fernando Nicola, confirmó que el distrito solicitó al Ministerio de la Producción y al Gobierno provincial que declaren la emergencia para la zona. Uno de los sectores más comprometidos se ubica en inmediaciones del kilómetro 35 del curso de agua, que desemboca en la Laguna de los Palmares.

«Hace más de tres meses que los productores están sacando animales debido a que ingresó mucha agua«, explicó Nicola, en referencia a las imágenes que circularon en las últimas horas y que muestran las dificultades que atraviesan los establecimientos rurales de la región.

Según informó la Secretaría de Recursos Hídricos de Santa Fe, el norte provincial suele registrar durante todo el año cerca de 900 milímetros de lluvia, pero en lo que va de 2026 las localidades de Vera y La Gallareta ya acumulan más de 1.100 milímetros, muy por encima del promedio anual. Ese exceso hídrico dejó a la región sin margen de absorción: los suelos están saturados y cualquier nuevo frente de tormenta podría profundizar el anegamiento, con impacto directo sobre la ganadería y los tambos de una de las zonas productivas más relevantes del país.

Más de 150 kilómetros al norte, sobre la traza de la Ruta 3, la localidad de Cañada Ombú también registra intranquilidad. Su presidente comunal, Franco Huber, señaló que la situación hídrica del distrito todavía se mantiene controlada, aunque advirtió que la cantidad de agua acumulada y las obras pendientes generan alarma. Entre las principales necesidades, mencionó una defensa más adecuada para el casco urbano, la incorporación de una bomba para evacuar agua ante una emergencia y la limpieza del Canal del Inglés, una obra que considera determinante para el escurrimiento de una amplia zona productiva. «Por el momento todavía estamos bien, pero la verdad es que estamos muy preocupados, tanto por el sector productivo como por nuestra localidad, porque faltaron obras, faltan obras por hacer y ya tenemos el fenómeno de El Niño muy encima», señaló el funcionario.

La preocupación se profundiza por las proyecciones climáticas para el último tramo del año. Según un modelo elaborado por el equipo técnico de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a partir de los registros de la red de estaciones GEA-BCR, la región recibiría en octubre casi un 30% más de lluvias respecto del promedio histórico de los últimos cincuenta años, proporción que treparía al 70% en noviembre y al 90% en diciembre. El consultor de GEA-BCR, Alfredo Elorriaga, advirtió que la intensidad fuerte a muy fuerte del evento Niño, si bien permite proyectar un escenario de alta producción, puede generar complicaciones operativas serias: «Hay que entender que, por la particular dinámica que se prevé para este Niño, la recurrencia de las precipitaciones puede ser muy alta», explicó, en referencia al riesgo de que se acorten las ventanas de trabajo justo cuando se concentra la siembra de soja de primera, la cosecha de trigo y la siembra de maíz tardío.

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