POR SÉPTIMO MES CONSECUTIVO, VOLVIÓ A CAER LA RECAUDACIÓN DEL ESTADO
La recaudación tributaria de febrero alcanzó 16.231.830 millones de pesos y registró una suba interanual del 20,1 por ciento. Con una inflación anual del 32,4 por ciento y una variación mensual del 2,9 por ciento en enero, los ingresos del Estado volvieron a quedar por debajo de los precios, lo que implica una nueva caída en términos reales. En un contexto de actividad débil, el dato tensiona la estrategia oficial de sostener el superávit fiscal sin profundizar el ajuste.
En el primer bimestre, los recursos acumulados sumaron 34.569.455 millones de pesos, con un incremento interanual del 21,1 por ciento. El desempeño estuvo condicionado por menores ingresos vinculados al comercio exterior y por factores administrativos que postergaron parte de la recaudación para marzo.
El IVA neto, principal impuesto ligado al consumo, recaudó 5.405.501 millones de pesos y creció 13,7 por ciento interanual, muy por debajo de la inflación, lo que marca una contracción real. Dentro de ese tributo, el componente aduanero cayó 16,1 por ciento nominal, afectado por la desaceleración de las importaciones. Los Derechos de Exportación también retrocedieron 19,7 por ciento interanual, en un escenario de menores alícuotas para los principales complejos agroindustriales.
El Instituto Argentino de Análisis Fiscal estimó que la recaudación total habría descendido 9,7 por ciento en términos reales interanuales en febrero, acumulando siete meses consecutivos de caída. En el primer bimestre, la merma real rondaría el 8,7 por ciento, lo que consolida una tendencia negativa en los ingresos tributarios.
La baja impacta tanto en Nación como en las provincias, ya que los recursos coparticipables también pierden contra la inflación. Con impuestos vinculados al consumo y al comercio exterior en retroceso, el margen para sostener el superávit se estrecha. Si los ingresos reales caen, la única forma de cumplir la meta fiscal es profundizar el recorte del gasto. El problema es que, en una economía que no termina de recuperarse, más ajuste tiende a retroalimentar la desaceleración y, con ella, la debilidad de la propia recaudación.

